El daño se acumula con el tiempo y a menudo dura más que la violencia.
Impacto en los sistemas de salud
Los centros de salud sufren daños o cierran, el personal sanitario se va y las cadenas de suministro de medicamentos y equipos se cortan. La capacidad cae justo cuando las necesidades aumentan.
Acceso a la atención
La inseguridad, las restricciones de movimiento, los caminos dañados y los costos pueden impedir que los pacientes lleguen a la atención, aunque los servicios sigan existiendo.
La población civil
La población civil carga con buena parte del impacto: lesiones, tratamientos interrumpidos y pérdida de servicios básicos como el agua potable.
Desplazamiento
Quienes huyen pierden sus servicios de salud habituales, sus historias clínicas y sus tratamientos en curso. El hacinamiento aumenta el riesgo de enfermedades transmisibles.
Servicios interrumpidos
La vacunación, la salud materno-infantil y la atención de enfermedades crónicas suelen ser los primeros servicios en detenerse y los últimos en recuperarse.
Crisis prolongadas
Cuando la inestabilidad dura años, las medidas de emergencia ya no alcanzan. Las necesidades se desplazan hacia las enfermedades crónicas, la salud materno-infantil y las consecuencias a largo plazo de la atención interrumpida.