Cada tipo de desastre deja un patrón distinto de necesidades médicas. Conocerlo permite preparar la respuesta en vez de improvisarla.
Terremotos
Los heridos por derrumbes llegan en gran número en pocas horas, justo cuando los daños en hospitales y caminos reducen la capacidad de atenderlos.
Inundaciones
Los centros de salud se inundan, las comunidades quedan aisladas y el agua deja de ser segura para beber. En las semanas siguientes aumenta el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y por vectores, así que la prevención importa tanto como la atención inmediata.
Tormentas y huracanes
A las lesiones se suma la pérdida de vivienda, electricidad y comunicaciones, que afecta por igual a los pacientes y a los servicios de salud.
Desplazamiento
Quienes pierden su casa terminan en refugios donde el hacinamiento crea nuevos riesgos y la atención habitual se interrumpe.
Interrupción de los servicios de salud
Cuando los centros de salud se dañan o se desbordan, la vacunación, la atención materna y el tratamiento de enfermedades crónicas pueden detenerse, con efectos que a menudo duran más que la emergencia.
Emergencias de gran escala
Algunos eventos superan lo que los sistemas de salud locales pueden absorber. Entonces la respuesta médica depende de muchos actores que trabajan con un mismo plan.